¿La poesía, espíritu de época?

Reflexiones a partir de la muerte de Steve Jobs y el nuevo Premio Nobel de Literatura, Thomas Transtrômer.

¿Cuál será la relación, me pregunto? ¿Seremos como las piedras de toque de Cortázar, armando constelaciones por la vida? Siempre elegí ser como la protagonista de “Lejana”, mendiga en Budapest y chica bien de Barrio Norte, Alina Reyes y su anagrama “es la reina y…”, porque después de la “y” el mundo se abre a un abanico de posibilidades. Como sea, no puedo evitar pensar que me une a la Academia de Suecia que entrega los premios Nobel un cierto espíritu de época. Trasnochado, me dirán ustedes. Anacrónico, pensarán otros. Absurdo en estos días de generación 3.0. Se muere Steve Jobs y le dan el Nobel de Literatura a un poeta sueco, 80 años, afásico luego de un ACV hace varios años ya, que escribe de un modo cada vez más minimalista, casi sólo en versión “haiku”. Esto ocurrió ayer o antes de ayer. Y la semana pasada y ésta, en sendas ferias de libro, se me dio por (es literalmente así, se me ocurrió, no había necesidad, nadie me lo pidió) armar dos talleres sobre poesía, uno sobre metáfora y otro sobre la poesía para adultos en María Elena Walsh. Y de este modo revisité el paralelismo reforzado por la anáfora, la prosopopeya, la hipérbole…Hablé de versos, estrofas, rimas.

Empecé diciendo en cuanto a los poemas de María Elena que si bien los conocemos como canciones, con letra y música, normalmente empezaron siendo poesía y que como tal les caben las generales de la ley. Los elegidos fueron (un corpus de cuatro) “Serenata para la tierra de uno”, “Los ejecutivos”, “Como la cigarra” y “El Señor Juan Sebastián” (que les aclaré, no era la Brujita Verón, por si las moscas). De finales de los ’60. Contemporáneos de la Reina Batata, pero en clave adulta.

Me da un cierto placer pensar que hay una sintonía, muy fina y sutil, que hace que algunos todavía andemos apostando a la poesía. Me resulta un poco extraña la coincidencia con la Academia, claro está. Creo que como sea lo que baja desde ahí arriba tiene un impacto fuerte y si eso hace que la poesía vuelva a salir a la luz, que despierte la curiosidad de algunos, aun cuando sean pocos, por conocer a Thomas Tranströmer, su vida, sus traducciones si nos llegan, y de ahí pasar a otros, otras (por ej. Emily Dickinson –siempre quiero escribir sobre ella y surge otra cosa-, Pizarnik, por mencionar un par), mientras el mundo va por otros cauces más cibernéticos, bienvenida sea la decisión de los muchachos del Nobel.

Para cerrar, andá a saber por qué esta mañana me levanté con esta canción en la cabeza, así que les comparto el link:

http://www.youtube.com/watch?v=8SGVJFGEoU4

Cordialmente

Silvina Rodríguez

Tierra de Libros online

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