¿Quién es, quién es? ¡Juegos de palabras ya!

¿Cuánta importancia se les da hoy en día a los juegos de palabras? ¿Cuánta, a los colmos y a los trabalenguas? Posiblemente las primeras rimas que uno recuerda, además de las canciones, tienen que ver con las primeras adivinanzas:

En alto vive,

En alto mora,

En alto teje,

La tejedora

También pudimos haber tenido la suerte de escuchar a María Elena en “El Adivinador”

La señora doña Lluvia

Se encontró con un señor

Le dijo: “No me despeines

La peluquita, por favor”.

Recuerdo con cierta nostalgia la palabra “retruécano”, que al fin y al cabo es sólo un juego de palabras con prosapia, linaje, estirpe. ¿Los chicos ahora pueden tener algún interés en este tipo de acertijos?

Se podría pensar que no, que en tiempos 2.0 (y quizás ya suene demodé el término) sus cabezas están plagadas de vertiginosos ratos compartidos con la PC, el IPad, las netbooks, las play stations, las Blackberries y los juegps que en estos aparatos encuentran.

Sin embargo, en la última feria en un colegio, tuvimos algunos títulos que hicieron furor (tengo que cuidar mi vocabulario o van a pensar que soy del ’30), a saber: Colmos, Trabalenguas, Cómo se llama la obra, Adivinanzas e Ilusiones ópticas. Unas inocentadas totales, dirán ustedes, pero muy efectivas a la hora de tener ganas de leer algo que no esté en una pantalla… Luego me di cuenta de que los libros de Silvia Schujer que tenían que ver con el tema (351 Adivinanzas para jugar, Palabras para jugar y Más palabras para jugar) también habían desaparecido rápidamente de las mesas, y que los padres preguntaban adónde había más. Ciertamente en los libros de Schujer hay además cuentos cortos, palabras cruzadas, acrósticos (no se hagan, no me digan que no recuerdan qué son), sopas de letras, y una parafernalia de juegos con palabras que no voy a describir. Pero sí voy a recomendar y mucho. Es más, hasta tiene un Palabras para jugar con los más chicos, que con CD incluido, permite del mismo modo escuchar canciones que refuerzan lo leído. O lo narrado. Porque claro está, para estos chicos de jardín que todavía no leen solos, es fundamental la figura del adulto, mediador y promotor de la futura lectura.

Por mi parte, ya los tengo todos.

Alta cual catarata

Y con cuello de novela

Para hacerle una corbata

Se usan cien metros de tela

(de 351 adivinanzas para jugar, de Silvia Schujer)

Silvina Rodríguez

Tierra de Libros online

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